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Continúan las importaciones chinas de carne a pesar de las restricciones

Continúan las importaciones chinas de carne a pesar de las restricciones

Si bien varios destinos fueron limitados por parte de las autoridades del país asiático, las importaciones de carne vacuna en China suben un 43%. En la Argentina hay ocho frigoríficos que transitoriamente detuvieron los envíos por haber reportado casos de coronavirus entre su personal.

A partir de mediados de junio, tras detectar un rebrote de coronavirus en el mayor mercado mayorista de Pekín, China endureció fuertemente los controles de importaciones de carne y de todo producto destinado al consumo humano.

En efecto, desde ese gobierno comenzó a exigirse a todos sus importadores de alimentos certificar que sus productos estén libres de Covid-19.

La realidad es que, al momento, no existe evidencia científica de que el virus pueda ser transmitido a través de los alimentos, sin embargo, la exigencia es la realidad.

En ete marco, según informó el último reporte del Rosgan, el servicio sanitario chino, además de los controles que realiza sobre la mercadería en destino, ha implementado una serie de auditorías remotas a empresas.

Lo hace a fin de controlar, mediante videoconferencia, todo el proceso de producción y los protocolos de seguridad llevados a cabo por cada frigorífico.

Creció la importación

Si bien desde fines de junio China suspendió las importaciones de más de 20 plantas de proveedores del extranjero que procesan carne de cerdo, carne vacuna y aves de corral, su importación creció.

De acuerdo a datos publicados por la misma Aduana china, en los primeros seis meses del año ingresaron al país unos 4,75 millones de toneladas de carne, un 73,5% más que en el mismo período del año anterior.

De ese total, casi un millón de toneladas fueron de carne vacuna lo que marca un aumento del 43% interanual.

Según informan las principales compañías navieras, ya se reportan importantes retrasos en la descarga de alimentos refrigerados y congelados que llegan a este destino, ya que las autoridades chinas continúan testeando rigurosamente los productos alimenticios importados contra Covid-19, generando elevados recargos por congestión de buques.

Algunos puertos chinos han elevado sus tiempos de descarga de 3 a 4 días a 10 u 11 días, producto de las pruebas de Covid.

Efecto en los precios

Sin dudas toda esta situación tendrá su efecto en precios. La menor cantidad de operadores activos producto de las suspensiones temporales de plantas y las demoras logísticas ocasionadas por los controles en destino –a lo que ocasionalmente se suman las disrupciones generadas por las recientes inundaciones- llevará, y de hecho ya está llevando, a afirmar lentamente los valores de compra.

Las importaciones totales de carne de China crecerían un 52% anual alcanzando los 7,9 millones de toneladas.

Sin embargo, más allá de la racionalidad de estas medias, siendo China el principal comprador de carnes del mundo, todos los proveedores intentan rápidamente allanarse a estas exigencias a fin de no discontinuar la comercialización.

Por el momento, todo indicaría que se trata de una estrategia de control que, más allá de la cuestión sanitaria, busca generar un entorno bajo el cual poder negociar mejores condiciones contractuales.

La dualidad de esta estrategia radica en los extra costos que ello genera y su impacto en precios, algo que el gobierno chino no permitirá.

El punto es que si China logra controlar los precios, manteniendo estas estrictas barreras sanitarias, su accionar podría sentar un fuerte precedente en el comercio mundial de la post pandemia.

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